CAPITULO IX
LA
MENTE
A través de la experiencia hemos podido comprobar que
es imposible comprender eso que se llama Amor, hasta que no hayamos comprendido
en forma íntegra el complejo problema de la Mente.
Quienes suponen que la mente es el
Cerebro están totalmente equivocados. La
Mente en energética, sutil, puede independizarse de la materia, puede en
ciertos estados hipnóticos o durante el sueño normal, transportarse a sitios
muy remotos para ver y oír lo que está sucediendo en esos lugares.
En los laboratorios de parasicología se
hacen notables experimentos con sujetos en estado hipnótico.
Muchos sujetos en estado hipnótico han
podido informar con minuciosidad de detalles sobre acontecimientos, personas y
situaciones, que durante su trance hipnótico se estuvieron sucediendo a remotas
distancias.
Los científicos han podido verificar
después de esos experimentos la realidad de esas informaciones. Han podido comprobar la realidad de los
hechos, la exactitud de los acontecimientos.
Con estos experimentos de los
laboratorios de parasicología está totalmente demostrado por la observación y
la experiencia que el Cerebro no es la Mente.
Realmente y de toda verdad, podemos
decir que la Mente puede viajar a través del Tiempo y del Espacio,
independientemente del Cerebro, para ver
, y oír cosas que se suceden en lugares distantes.
La realidad de las extrapercepciones
sensoriales está ya absolutamente demostrada, y sólo a un loco de atar o a un
idiota, podría ocurrírsele negar la realidad de las extrapercepciones.
El Cerebro está hecho para elaborar el
Pensamiento, pero no es el Pensamiento.
El Cerebro tan solo es el instrumento
de la Mente. No es la Mente.
Nosotros necesitamos estudiar a fondo
la Mente si es que de verdad queremos conocer en forma íntegra eso que se llama
Amor.
Los niños y los jóvenes, varones y
mujeres, tienen mentes más elásticas, dúctiles , prontas , alertas, etc.
Muchos son los niños y los jóvenes que
gozan preguntando a sus padres y maestros sobre tales o cuales cosas. Ellos desean saber algo más, quieren saber y
por eso preguntan observan, ven ciertos detalles que los adultos desprecian o
no perciben.
Conforme pasan los años, conforme
avanzamos en edad, la Mente se va cristalizando poco a poco.
La Mente de los ancianos esta fija,
petrificada, ya no cambia ni a cañonazos.
Los viejos ya son así y así se mueren,
ellos no cambian , todo lo abordan desde un puente fijo.
La chochera de los viejos, sus
prejuicios, ideas fijas, etc., parecen todo junto, una roca, una piedra, que no
cambia de ninguna manera, por eso dice el dicho vulgar: “genio y figura hasta
la sepultura”.
Se hace urgente que los maestros y
maestras encargados de formar la personalidad de los alumnos y alumnas,
estudien muy a fondo la Mente a fin de que puedan orientar a las nuevas
generaciones inteligentemente.
Es doloroso comprender a fondo, como a
través del tiempo se va petrificando la Mente poco a poco.
La Mente es el matador de lo Real, de
lo Verdadero. La Mente destruye el Amor.
Quien llega a viejo ya no es capaz de
amar porque su mente está llena de dolorosas experiencias, prejuicios, ideas
fijas como punta de acero, etc.
Existen por ahí viejos verdes que se
creen capaces de amar todavía, pero lo que sucede es que dichos viejos están
llenos de pasiones sexuales seniles, y confunden a la Pasión con el Amor.
Todo “ viejo verde” y “vieja verde “
pasan por tremendos estados lujuriosos pasionales antes de morir y ellos creen
que eso es Amor.
El Amor de los viejos es imposible
porque la Mente lo destruye con sus chocheras , ideas fijas, prejuicios, celos,
experiencias, recuerdos, pasiones sexuales, etc.,etc.,etc.
La Mente es el peor enemigo del
Amor. En los países supercivilizados el
Amor ya no existe, por que la Mente de las gentes solo huele a fábricas, cuentas de banco, gasolina y celuloide.
Existen muchas botellas para la Mente, y la Mente de cada
persona esta muy bien embotellada.
Unos tienen la Mente embotellada en los
celos, en el odio, en el deseo de ser rico, en la buena posición social, en el
pesimismo, en el apego a determinadas personas, en el apego a sus propios
sufrimientos, en sus problemas de familia, etc.,etc.,etc.
A la gente le encanta embotellar la
Mente. Raros son aquellos que se
resuelven de verdad a volver pedazos la botella.
Necesitamos libertar la Mente, pero a
la gente le agrada la esclavitud. Es muy
raro encontrar a alguien en la vida que no tenga la Mente embotellada.
Los maestros y maestras deben enseñar a
sus alumnos y alumnas todas esas cosas.
Deben enseñar a las nuevas generaciones a investigar su propia Mente, a
observarla, a comprenderla. Solo así,
mediante la Comprensión de Fondo, podemos evitar que la Mente se cristalice, se
congele, se embotelle.
Lo único que puede transformar al mundo
es eso que se llama Amor; pero la Mente destruye el Amor.
Necesitamos estudiar nuestra
propia mente, observarla, investigarla
profundamente. Comprenderla verdaderamente . Sólo así, sólo haciéndonos amos de
sí mismos, de nuestra propia Mente, mataremos al matador del Amor, y seremos
felices de verdad.
Aquellos que viven fantaseando de lo
lindo sobre el Amor, aquellos que viven haciendo proyectos sobre el Amor,
aquellos que quieren que el Amor opere de acuerdo a sus gustos y disgustos,
proyectos y fantasías normas y prejuicios, recuerdos y experiencias, etc.,
jamás podrán saber realmente lo que es el Amor.
De hecho , ellos se han convertido en enemigos del Amor.
Es necesario comprender en forma
íntegra lo que son los procesos de la Mente en estado de acumulación de
experiencias.
El maestro , la maestra regaña muchas
veces en forma justa, pero a veces, estúpidamente y sin verdadero motivo, sin
comprender que todo regaño injusto queda depositado en el Mente de los
estudiantes. El resultado de semejante
proceder equivocado suele ser pérdida de Amor para el maestro, y para la maestra.
La Mente destruye el Amor y esto es algo
que los maestro y maestras de escuelas, colegios y universidades no deben
olvidar jamás.
Es necesario comprender a fondo esos
procesos mentales que acaban con la belleza del amor.
No basta ser padre o madre de familia;
hay que saber amar. Los padres y madres
creen que aman a sus hijos e hijas porque los tienen, porque son suyos, porque
los poseen como quien tiene una bicicleta, un automóvil, una casa.
Ese sentido de posesión, de
dependencia, suele confundirse con el Amor pero jamás podría ser Amor.
Los maestros y maestras de nuestro
segundo hogar que es la escuela, creen que aman a sus discípulos, a sus
discípulas, por que les pertenecen como tales , porque los poseen, pero eso no
es Amor. El sentido de posesión o
dependencia no es Amor.
La mente destruye el Amor y solo
comprendiendo todos los funcionalismos equivocados de la Mente, nuestra absurda
forma de pensar, nuestras malas costumbres, hábitos automáticos, mecanicistas,
,manera equivocada de hacer las cosas, etc., podemos llegar a vivenciar, a
experimentar de verdad eso que no pertenece al Tiempo , eso que se llama Amor.
Quienes quieren que el Amor se
convierta en un pieza de su propia máquina rutinaria, quienes quieren que el
Amor camine por los carriles equivocados e sus propios prejuicios, apetencias,
temores, experiencias de la vida, modo egoísta de ver las cosas, forma
equivocada de pensar, etc., acaban de hecho con el Amor porque esté jamás se
deja someter.
Quienes quieren que el amor funcione
como “yo quiero”, como “yo deseo”, como “yo pienso”, pierden el Amor porque
Cupido de Dios del Amor, no está dispuesto jamás a dejarse esclavizar por el
Yo.
Hay que acabar con el Yo, con el Mí
Mismo, con el Sí Mismo para no perder al Niño del Amor.
El Yo es un manojo de recuerdos,
apetencias, temores, odios ,pasiones, experiencias egoísmos, envidias,
codicias, lujuria, etc., etc.
Sólo comprendiendo cada Defecto por
separado, sólo estudiándolo, observándolo directamente no sólo en le Región
Intelectual, sino también en todos lo Niveles Subconscientes de la Mente, va
desapareciendo cada Defecto, vamos muriendo de momento en momento. Así, y solo así, logramos la Desintegración
del Yo.
Quienes quieren embotellar el Amor
dentro de la horrible botella del Yo, pierden el Amor. Se quedan sin él, porque el Amor jamás puede
ser embotellado.
Desgraciadamente, la gente quiere que
el Amor se comporte de acuerdo con sus propios hábitos, deseos, costumbres,
etc. La gente quiere que el Amor se
someta al Yo, y eso es completamente imposible porque el Amor no le obedece al
Yo.
Las parejas de enamorados, o mejor
dijéramos apasionados suponen que el Amor debe marchar fielmente por los
carriles de sus propios deseos, concupiscencias, errores, etc., y en esto están
totalmente equivocados.
Hablemos de los dos” dicen los
enamorados o apasionados sexualmente (que es lo que mas abunda en este
mundo). Y luego vienen las pláticas, los
proyectos, sus deseos, su ,manera de ver las cosas de la vida y quiere que el
Amor se mueva como una máquina de ferrocarril por los carriles de acero
trazados por la Mente.
¡Cuán
equivocados andan esos enamorados o apasionados!. ¡Qué lejos están de la
realidad!
El Amor no le obedece al Yo, y cuando
quieren los cónyuges ponerle cadenas al cuello y someterlo, huye dejando a la
pareja en desgracia.
La Mente tiene el mal gusto de
comparar. El hombre compara una novia
con otra. La mujer compara un hombre con
otro. El maestro compara a un alumno con otro, a una alumna con otra, como si
todos sus alumnos no mereciesen el mismo aprecio. Realmente la comparación es abominable.
Quien contempla una bella puesta de Sol
y la compara con otra, no sabe realmente comprender la belleza que tiene ante
sus ojos.
Quien contempla una bella montaña y la
compara con otra que vio ayer, no está realmente comprendiendo la belleza de la
montaña que tiene ante sus ojos.
Donde existe comparación no existe el
Amor Verdadero. El padre y la madre que
aman a sus hijos de verdad, jamás los comparan con nadie, les aman y eso es
todo.
El esposo que realmente ama a su
esposa, jamás comete el error de compararla con nadie, la ama y eso es todo.
El maestro o la maestra que ama a sus
alumnos y alumnas, jamás los discriminan, nunca les comparan entre sí , les
aman de verdad y eso es todo.
La Mente dividida por el Batallar de lo
Opuestos no es capaz de comprender lo nuevo, se petrifica, se congela.
La Mente tiene muchas profundidades,
regiones, terrenos subconscientes, recovecos, pero lo mejor es la Esencia, la
Conciencia, y está en el centro.
Cuando el dualismo se acaba, cuando la
Mente se torna íntegra, serena, quieta, profunda, cuando ya no compara,
entonces despierta la Esencia, la conciencia, y ese debe ser el objetivo
verdadero de la Educación Fundamental.
Digamos entre Objetivo y
Subjetivo. En lo Objetivo hay conciencia
Despierta. En lo Subjetivo hay conciencia Dormida, Subconsciencia.
Despierta. En lo Subjetivo hay conciencia Dormida, Subconsciencia.
Solo la Conciencia Objetiva puede gozar
el Conocimiento Objetivo.
La información intelectual que
actualmente reciben los alumnos y alumnas de todas las escuelas, colegios y universidades
es Subjetiva en un ciento por ciento.
El Conocimiento Objetivo no puede ser
adquirido sin Conciencia objetiva.
Los alumnos y alumnas deben llegar
primero a la Auto-Conciencia y después a la Conciencia Objetiva.
Sólo por el camino del Amor podemos
llegar a la Conciencia Objetiva y al Conocimiento Objetivo.