CAPITULO XXIII
LA VEJEZ
Los primeros
cuarenta años de vida nos dan el libro. Los treinta siguientes el comentario. A
los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta,
un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro, a los
setenta, un mono, y a los ochenta,
solamente una voz y una sombra.
El tiempo revela
todas las cosas, es un charlatán muy interesante que habla por si mismo aún
cuando no se le esté preguntando nada.
No hay nada hecho
por la mano del pobre Animal Intelectual falsamente llamado hombre, que tarde o
temprano el tiempo no destruya.”FUGIT IRREPARABILE TEMPUS”, el Tiempo que huye
no puede ser reparado.
El Tiempo saca a
la luz pública todo lo que ahora está oculto y encubre y esconde todo lo que en
este momento brilla con esplendor.
La Vejez es
como el amor, no puede se ocultada aún
cuando se disfrace con los ropajes de la juventud. La Vejez abate el orgullo de
los hombres y los humilla, pero una cosa es ser humilde y otra caer humillado.
Cuando la Muerte
se aproxima, los viejos decepcionados de la vida encuentran que la Vejez no es
ya una carga. Todos los hombres abrigan la esperanza de vivir larga vida y
llegar a ser viejos y sin embargo la Vejez los asusta.
La vejes comienza
a los cincuenta y seis años y se procesa luego en períodos septenarios que nos
conducen hasta la decrepitud y la Muerte.
La tragedia más grande
de los viejos estriba, no en el hecho mismo de ser viejos, sino en la tontería
de no querer reconocer que lo son y en la estupidez de caerse jóvenes como si
la Vejez fuera un delito. Lo mejor que tiene la Vejez, es que se encuentra uno
muy cerca de la meta.
El Yo Psicológico, el Mí Mismo, el Ego, no mejora con los
años y la experiencia, se complica, se vuelve más difícil, más trabajoso, por
ello dice el dicho vulgar: “GENIO Y
FIGURA HASTA LA SEPULTURA”.
El Yo Psicológico
de los viejos difíciles se auto-consuela dando bellos consejo debido a su
incapacidad para dar feos ejemplos. Los viejos saben muy bien que la Vejez es
un tirano muy terrible que les prohibe bajo pena de muerte, gozar de los
placeres de la Loca Juventud y prefieren consolarse a sí mismo dando bellos consejos.
El Yo oculta a el
Yo, el Yo esconde una parte de si mismo y todo se rotula con frases sublimes y
bellos consejos.
Una parte de Mí
mismo esconde a otra parte de Mí Mismo. El Yo oculta lo que no le conviene.
Está completamente demostrado por la observación y
la experiencia, que cuando los vicios nos abandonan nos agrada pensar que
nosotros fuimos los que los abandonamos.
El corazón del
Animal Intelectual no se vuelve mejor con los años, sino pero, siempre se torna
de piedra y si en la Juventud fuimos codiciosos, embusteros, iracundos, en la
Vejez lo seremos mucho más.
Los viejos viven
en el pasado, los viejos son el resultado de muchos ayeres, los ancianos
ignoran totalmente el momento en que vivimos, los viejos son memoria acumulada.
La única forma de
llegar a la ancianidad perfecta es DISOLVIENDO EL YO PSICOLOGICO. Cuando aprendemos a morir de momento en momento,
llegamos a la Sublime Ancianidad. La Vejez tiene un gran sentido de sosiego y
libertad para aquellos que ya Disolvieron el Yo.
Cuando las
pasiones han muerto en forma radical, total y definitiva, queda uno libre no de un amo, sino de muchos amos.
Es muy difícil
encontrar en la vida ancianos inocentes que ya no posean ni siquiera los
residuos del Yo, esa clase de ancianos son infinitamente felices y viven de
instante en instante.
El hombre
encanecido en la Sabiduría. El anciano en el Saber, el señor del amo, se
convierte de hecho en el faro de luz que guía sabiamente la corriente de los
innumerables siglos. En el mundo han existido y existen actualmente algunos
Ancianos Maestros que no tienen siquiera los últimos residuos del Yo. Estos
Arhat Gnósticos son tan exóticos y Divinos como la flor de loto. El Venerable
Anciano Maestro que ha Disuelto el Yo Pluralizado en forma radical y definitiva
es la Perfecta Expresión de la Perfecta Sabiduría, del Amor Divino y del
Sublime Poder. El Anciano Maestro que ya no tiene el Yo, es de hecho la plena
manifestación del Ser Divinal.
Esos ANCIANOS
SUBLIMES, esos ARHAT GNOSTICOS han iluminado el mundo desde los antiguos
tiempos, recordemos al BUDHA, MOISES, HERMES, RAMARKRISHNA, DANIEL, EL SANTO
LAMA, etc., etc., etc.
Los maestros de
escuelas, colegios y universidades, las maestras, los padres de familia, deben enseñar
a las nuevas generaciones a respetar y venerar a los ancianos.
AQUELLO que no
tiene nombre, ESO que es DIVINAL, ESO que es lo REAL, tiene tres aspectos:
SABIDURIA, AMOR, VERBO.
Lo Divinal como
PADRE es la SABIDURIA COSMICA, como MADRE es el AMOR INFINITO, como hijo es el
VERBO.
En el padre de
familia se halla el símbolo de la Sabiduría. En la madre de hogar se halla el
AMOR, los hijos simbolizan la Palabra.
El anciano padre
merece todo apoyo de los hijos. El padre ya viejo no puede trabajar y es justo
que los hijos lo mantengan y respeten. La madre adorable ya anciana no puede
trabajar y por lo tanto es necesario que los hijos e hijas vean por ella y la
amen y hagan de ese amor una religión.
Quien no sabe amar
a su padre, quien no sabe adorar a su madre, marcha por el camino de la mano
izquierda, por el camino del error. Los hijos no tienen derecho para juzgar a
sus padres, nadie es perfecto en este mundo y los que no tenemos determinados
defectos en una dirección, los tenemos en otra, todos estamos cortados por las
mismas tijeras.
Algunos subestiman
el Amor Paterno, otros hasta se ríen del Amor Paterno. Quienes así se comportan
en la vida ni siquiera han entrado por el camino que conduce a ESO que no tiene
nombre.
El hijo ingrato
que aborrece a su padre y olvida a su madre es realmente el verdadero perverso
que aborrece todo lo que es Divinal.
LA REVOLUCION DE LA CONCIENCIA no significa INGRATITUD,
olvidar al padre, subestimar la madre adorable. LA REVOLUCION DE LA CONCIENCIA
es SABIDURIA, AMOR y PERFECTO PODER.