CAPITULO XVI
EL
ASESINATO
Matar es evidentemente y fuera de toda
duda, el acto mas destructivo y de mayor corrupción que se conoce en el mundo.
La peor forma de asesinato consiste en
destruir la vida de nuestros semejantes.
Espantosamente horrible es el cazador
que con su escopeta asesina a las inocentes criaturas del bosque, pero mil
veces mas monstruoso, mil veces mas abominable, es aquel que asesina a sus
semejantes.
No solo se mata con ametralladoras,
escopetas, cañones, pistolas o bombas atómicas.
También se puede matar con una mirada que hiera al corazón, una mirada
humillante, una mirada llena de desprecio, una mirada llena de odio; o se puede
matar con una acción ingrata, con una acción negra o con un insulto, o con una
palabra hiriente.
El mundo esta lleno de parricidas,
matricidas ingratos que han asesinado a sus padres y madres, ya con sus
miradas, ya con sus palabras, ya con sus crueles acciones.
El mundo esta lleno de hombres que sin
saberlo han asesinado a sus mujeres, y de mujeres que sin saberlo han asesinado
a sus maridos.
Para colmo de desgracias en este mundo
cruel en que vivimos, el ser humano mata lo que mas ama.
No soló de pan vive el hombre, sino también
de distintos factores psicológicos.
Son munchos los esposos que hubieran
podido vivir más si sus esposas se lo hubieran permitido.
Son muchas las esposas que hubieran
podido vivir más si sus esposos se lo hubieran permitido.
Son muchos los padres y madres de
familia que hubieran podido vivir más si sus hijos e hijas se lo hubieran
permitido.
La enfermedad que lleva a nuestro ser
querido al sepulcro tiene por
“causa causorum” palabras que matan,
miradas que hieren, acciones ingratas, etc.
Esta sociedad caduca y degenerada esta
llena de asesinos inconscientes que presumen de inocentes.
Las prisiones están llenas de asesinos,
pero la peor especie de criminales presumen de inocentes y andan libres.
Ninguna
forma de asesinato puede tener justificación alguna. Con matar a otro no se resuelve ningún
problema en la vida.
Las guerras jamás han resuelto ningún
problema. Con bombardear ciudades
indefensas y asesinar a millones de personas no se resuelve nada.
La guerra es algo demasiado rudo,
tosco, monstruoso, abominable. Millones
de máquinas humanas dormidas, inconscientes, estúpidas, se lanzan a la guerra
con el propósito de destruir a otros tantos millones de máquinas humanas
inconscientes.
Muchas veces basta una catástrofe
planetaria en el cosmos o una pésima posición de los astros en el cielo, para
que millones de hombres se lancen a la guerra.
Las máquinas humanas no tienen
conciencia de nada, se mueven en forma destructiva cuando cierto tipo de Ondas
Cósmicas las hieren secretamente.
Si las gentes despertaran Conciencia ,
si desde los mimos bancos de la escuela se educara sabiamente a los alumnos y
alumnas llevándoles a la Comprensión Consciente de lo que es la enemistad y la
guerra, “otro gallo cantara” Nadie se lanzaría a la guerra, y las Ondas
Catastróficas del Cosmos serían entonces utilizadas en forma diferente.
La guerra huele a canibalismo, a vida
de cavernas, a bestialidad de peor tipo, a arco , a flecha, a orgía de
sangre. Es a todas luces incompatible
con la civilización.
Todos los hombres en la guerra son
cobardes, miedosos , y los héroes cargados de medallas son precisamente los mas
cobardes, los mas miedosos.
El suicida parece también muy valeroso
pero es un cobarde porque le tuvo miedo a la vida.
El héroe en el fondo es un suicida que
en un instante de supremo terror cometió la locura del suicida. La locura del suicida se confunde fácilmente
con el valor del héroe.
Si observamos cuidadosamente la
conducta del soldado durante la guerra, sus maneras, su mirada, sus palabras, sus
pasos en la batalla, podemos evidenciar cobardía total.
Los maestros y maestras de escuelas,
colegios y universidades, deben enseñar a sus alumnas y alumnos la verdad sobre
la guerra. Deben llevar a sus alumnos y alumnas a experimentar conscientemente
esa verdad.
Si las gentes tuvieran plena Conciencia
de lo que es esta tremenda verdad de la guerra, si los maestros y maestras
supieran educar sabiamente a sus discípulas, ningún ciudadano se dejaría llevar
al matadero.
La educación Fundamental debe impartirse
ahora mismo en todas las escuelas, colegios y universidades, porque es
precisamente desde los bancos de la escuela donde se debe trabajar por la paz.
Es urgente que las muevas generaciones
se hagan plenamente conscientes de lo que es la barbarie y de lo que es la
guerra.
En las escuelas, colegios y
universidades, debe ser comprendida a fondo la enemistad y la guerra en todos
sus aspectos.
Las nuevas generaciones deben
comprender que los viejos, con sus ideas rancias y torpes, sacrifican siempre a
los jóvenes y los llevan como bueyes al matadero.
Los jóvenes no deben dejarse convencer
por la propaganda belicista ni por las razones de los viejos, porque a una
razón se le opone otra razón, y a una opinión se le opone otra, pero ni los
razonamientos ni las opiniones son la verdad sobre la guerra.
Los viejos tienen millares de razones
para justificar la guerra y llevar a los jóvenes al matadero.
Lo importante no son los razonamientos
sobre la guerra sino experimentar la verdad de lo que es la guerra.
Nosotros no nos pronunciamos contra la
razón ni contra el análisis. Sólo
queremos decir, que debemos primero experimentar la verdad sobre la guerra y luego si podemos darnos el lujo de
razonar y analizar.
Es imposible experimentar la verdad del
“ No Matar” si excluimos la Meditación Intima profunda. Sólo la Meditación muy profunda puede
llevarnos a experimentar la verdad sobre la guerra.
Los maestros y maestras no sólo deben
dar información intelectual a sus alumnos y alumnas. Los maestros deben enseñar a sus estudiantes
a manejar la Mente , a experimentar la Verdad.
Esta raza caduca y degenerada ya no
piensa sino en matar. Esto de matar sólo
es propio de cualquier raza humana degenerada.
A través de la televisión y del cine , los agentes del delito propagan
sus ideas criminosas.
Los niños y niñas de la nueva
generación reciben diariamente través de
la pantalla de la televisión y de los cuentecitos infantiles y del cine,
revistas, etc., una tremenda dosis venenosa de asesinatos, balaceras, crímenes
espantosos, etc.
Ya no se puede poner a funcionar la
televisión sin encontrarse uno con palabras llenas de odio, los balazos, la
perversidad.
Nada están haciendo los gobiernos de la
tierra contra la propagación del delito.
Las mentes de los niños y de los jóvenes están siendo seducidas por los
agentes del delito, por el camino del crimen.
Ya está tan propagada la idea de matar,
ya está tan difundida por medio de las películas y cuentos, etc., que se ha
vuelto totalmente familiar para todo el mundo.
Los rebeldes de la nueva ola han sido educados para el crimen y matan
por el gusto de matar, gozan viendo morir a otros. Así lo aprendieron en la televisión de casa,
en el cine, en los cuentos, en las revistas.
Por doquier reina el delito y nada
hacen los gobiernos para corregir el Instinto de Matar desde sus mismas raíces.
Toca a los maestros y maestras de
escuelas, colegios y universidades, poner el grito en el cielo y revolver el
cielo y tierra para corregir esta epidemia mental.
Es urgente que los maestros y maestras
de escuelas, colegios y universidades , den el grito de alarma y pidan a todas
los gobiernos de la Tierra la censura para el cine, la televisión, etc.
El crimen se está multiplicando
terriblemente debido a esos espectáculos de sangre, y al paso que vamos llegará
el día en que ya nadie podrá circular por las calles libremente sin el temor de
ser asesinado.
La radio, el cine, la televisión., las
revistas de sangre, han dado tal propagación al delito de matar, lo han hecho
tan agradable a las mentes débiles y degeneradas, que ya nadie se tienta el
corazón para meterle un balazo o una puñalada a otra persona.
A fuerza de tanta propagación del
delito de Matar, las mentes débiles se han familiarizado demasiado con el
crimen, y ahora hasta se dan el lujo de matar por imitar lo que vieron en el
cine o en la televisión.
Los maestros y maestras, que son los
educadores del pueblo, están obligados en cumplimiento de sus deberes, a luchar
por las nuevas generaciones pidiendo a los gobiernos de la Tierra la
prohibición de espectáculos de sangre, en fin , la cancelación de toda clase de
películas sobre asesinatos, ladrones, etc.
La lucha de los maestros y maestras
debe extenderse también hasta el toreo y el boxeo.
El tipo del torero es el más cobarde y
criminoso. El torero quiere todas las
ventajas par él , y mata para divertir al público.
El tipo del boxeador es el del
monstruo, del asesinato en su forma sádica que hiere y mata para divertir al
prójimo.
Esta clase de espectáculos de sangre
son bárbaros en un ciento por ciento y estimulan las mentes encaminándolas por
el camino del crimen. Si queremos de
verdad luchar por la Paz del mundo , debemos iniciar una campaña de fondo
contra los espectáculos de sangre.
Mientras dentro de la Mente humana existan
los factores destructivos, habrá guerras inevitablemente.
Dentro de la Mente humana existen los
factores que producen guerra. Esos
factores son el odio, los instintos criminales, las ideas belicistas propagadas
por el televisión, la radio, el cine, etc.
La propaganda por la Paz, los premios
Nobel de la Paz, resultan absurdos mientras existan dentro del hombre los
factores psicológicos que producen guerra.