CAPITULO XVIII
LA
VERDAD
Desde la infancia y juventud comienza
el vía crucis de nuestra miserable existencia con muchas torceduras mentales,
íntimas tragedias de familia, contrariedades en el hogar y en la escuela, etc.
Es claro que en la infancia y juventud,
salvo muy raras excepciones, todos estos problemas no alcanzan a afectarnos en
forma realmente profunda; pero cuando ya nos hacemos personas mayores,
comienzan los interrogantes: ? Quien soy ?
? De donde vengo? ? Por que tengo que sufrir? ?Cual es el objeto de la
existencia? etc., etc.
Todos en el camino de la vida nos hemos
hecho estas preguntas. Todos alguna vez
hemos querido investigar, inquirir, conocer el por qué de tantas amarguras,
sinsabores, luchas y sufrimientos, pero desgraciadamente siempre terminamos
embotellados en alguna teoría, en alguna opinión, en alguna creencia, en lo que
dijo el vecino, en lo que nos contestó algún viejo decrépito, etc.
Hemos perdido la Inocencia Verdadera y
la Paz del corazón tranquilo y por ello no somos capaces de experimentar
directamente la Verdad en toda su crudeza.
Dependemos de lo que digan los demás y es claro que vamos por el camino
equivocado.
La sociedad capitalista condena
radicalmente a los ateos, a los que no creen en Dios.
La sociedad marxista-leninista condena
a los que sí creen en Dios. Mas en el
fondo, ambas cosas son lo mismo, cuestión de opiniones, caprichos de la gente,
proyecciones de la Mente. Ni la credulidad,
ni la incredulidad ni el escepticismo, significan haber experimentado la
Verdad.
La Mente puede darse el lujo de creer,
dudar , opinar hacer conjeturas, etc.,
pero eso no es experimentar la Verdad.
También podemos darnos el lujo de creer
en el Sol o de no creer en él y hasta
dudar de él, pero el Astro Rey seguirá dando su luz y vida a todo lo existente
sin que nuestras opiniones tengan para él la menor importancia.
Tras la creencia ciega , tras de la
incredulidad y el escepticismo, se esconden muchos matices de falsa moral y muchos conceptos equivocados de
falsa respetabilidad a cuya sombra se robustece el Yo.
La sociedad de tipo capitalista y la
sociedad de tipo comunista tiene cada una a su modo y de acuerdo a sus
caprichos, prejuicios y teorías, su tipo especial de moral. Lo que es moral dentro del bloque capitalista
es inmoral dentro del bloque comunista y viceversa.
La moral depende de las costumbres, del
lugar de la época. Lo que en un país es
moral, en otro país es inmoral, y lo que en una época fue moral en otra época
es inmoral. La moral no tiene valor
esencial alguno analizándolo a fondo,
resulta estúpida en un ciento por ciento.
La Educación Fundamental no enseña
moral. La Educación Fundamental enseña
ETICA REVOLUCIONARIA y eso es lo que necesitan las nuevas generaciones.
Desde la noche aterradora de los
siglos, en todos los tiempos, siempre hubo hombres que se alejaron del mundo
para buscar la Verdad.
Es absurdo alejarse del mundo para
buscar la Verdad porque ella se encuentra dentro del mundo y dentro del hombre
aquí y ahora.
La Verdad es lo desconocido de momento
en momento y no es separándonos del mundo ni abandonado a nuestros semejantes
como podemos descubrirla.
Es absurdo decir que toda Verdad es
verdad a medias y que toda Verdad es medio error.
La Verdad es radical, y es, o no
es. Jamás puede ser a medias, jamás
puede ser medio error.
Es absurdo decir que la Verdad es del
tiempo y que lo que en un tiempo fue, en otro tiempo no lo es.
La Verdad nada tiene que ver con el
tiempo. La Verdad es atemporal. El Yo es tiempo y por lo tanto no puede
conocer la Verdad.
Es absurdo suponer Verdades
convencionales, temporales, relativas.
Las gentes confunden a los conceptos y opiniones con eso que es la
Verdad.
La Verdad nada tiene que ver con las
opiniones ni con las así llamadas verdades convencionales, porque estas son
únicamente proyecciones intranscendente de la Mente.
La Verdad es lo desconocido de momento
en momento y sólo puede ser experimentada en ausencia del Yo Psicológico.
La Verdad no es cuestión de sofismas,
conceptos, opiniones. La Verdad solo
puede ser conocida a través de la Experiencia Directa.
La Mente solo puede opinar y las
opiniones nada tienen que ver con la Verdad.
La Mente jamás puede concebir la
Verdad.
Los maestros y maestras de escuelas,
colegios y universidades deben experimentar la Verdad y señalar el camino a sus
discípulos y discípulas.
La
Verdad es cuestión de Experiencia
directa, no es cuestión de teorías, opiniones o conceptos.
Podemos y debemos estudiar, pero es
urgente experimentar por sí mismos y en forma directa lo que haya de verdad en
cada teoría, concepto, opinión, etc.,etc.,etc.
Debemos estudiar, analizar, inquirir,
pero también necesitamos con urgencia inaplazable experimentar la Verdad
contenida en todo aquello que estudiamos.
Es imposible experimentar la Verdad
mientras la Mente se encuentra agitada, convulsionada, atormentada por las
opiniones contrapuestas.
Solo es posible experimentar la Verdad
cuando la Mente está quieta, cuando la Mente está en silencio.
Los maestros y maestras de escuelas, colegios
y universidades, deben indicar a los alumnos y alumnas el camino de la
Meditación Interior Profunda.
El Camino de la Meditación Interior
Profunda nos conduce a la quietud y el silencio de la Mente.