CAPITULO
XXVI
LA
JUVENTUD
La Juventud se divide en dos períodos
de siete años cada uno. El primer período comienza a los 21 años de edad y
concluye a los 28. El segundo período se
inicia a los 28 y termina a los 35. Los basamentos de la Juventud se encuentran
en el hogar, la escuela y la calle.
La Juventud levantada sobre la base de
la EDUCACION FUNDAMENTAL resulta de hecho EDIFICANTE y esencialmente
DIGNIFICANTE.
La Juventud levantada sobre cimientos
falsos es por consecuencia lógica un camino equivocado.
La mayoría de los hombres emplean la
primera parte de la vida en hacer
miserable el resto de ella.
Los jóvenes por un concepto equivocado
de falsa hombría, suelen caer en brazos de las prostitutas.
Los
excesos de la Juventud son letras giradas contra la vejez pagaderas con
intereses bien caros a treinta años fecha.
Sin
EDUCACION FUNDAMENTAL la Juventud
resulta una embriaguez perpetua; es la fiebre del error, el licor y la pasión animal.
Todo lo que el hombre ha de ser en su
vida se encuentran en estado potencial durante los primeros treinta años de
existencia.
De todas las grandes acciones humanas
de que tengamos conocimiento, tanto en épocas anteriores como en la nuestra, la
mayor parte de ellas han sido iniciadas
antes de los treinta años.
El hombre que ha llegado a los
treinta años se siente a veces como si
saliera de una gran batalla en que ha visto caer a multitud de compañeros uno
tras otro.
A los treinta años los hombres y las mujeres han perdido ya
toda su vivacidad y su entusiasmo y si fracasan en sus primeras empresas, se
llenas de pesimismo y abandonan la partida.
Las ilusiones de la Madurez suceden a
las ilusiones de la Juventud. Sin Educación Fundamental la herencia de la Vejez
suele ser la desesperación.
La
Juventud es fugaz. La belleza es el esplendor de la Juventud, pero es
ilusoria, no dura. La Juventud tiene el Genio vivo y el Juicio débil. Raros en
la vida son los jóvenes de Juicio fuerte y Genio vivo.
Sin EDUCACION FUNDAMENTAL los jóvenes
resultan pasionales, borrachos, bribones, mordaces, concupiscentes, lujuriosos,
glotones, codiciosos, envidiosos, celosos, matones, ladrones, orgullosos,
perezosos, etc.
La mocedad es un Sol de verano que pronto se oculta. A los jóvenes
les encanta malgastar los valores vitales de la mocedad.
Los Viejos cometen el error de explotar
a los jóvenes y conducirlos a la guerra.
La gente joven puede transformarse y
transformar el Mundo si se orienta por la senda de la EDUCACION FUNDAMENTAL.
En la Juventud estamos llenos de
ilusiones que sólo nos conducen al desencanto.
El Yo aprovecha el fuego de la juventud
para robustecerse y hacerse poderoso.
El Yo quiere satisfacciones pasionales
a cualquier precio aún cuando la Vejez sea totalmente desastrosa.
A la gente joven sólo le interesa
entregarse en brazos de la fornicación, el vino y los placeres de toda especie.
No quieren darse cuenta los jóvenes de que ser esclavos del placer es propio de
meretrices pero no de los hombres verdaderos.
Ningún placer dura lo suficiente. La
sed de placeres es la dolencia que más despreciables hace a los ANIMALES
INTELECTUALES.
El gran poeta de habla española Jorge
Manrique, dijo:
“Cuán presto se va el placer,
cómo
después de acordado,
da dolor,
cómo a
nuestro parecer
cualquier
tiempo pasado
fue mejor”.
Aristóteles hablando sobre el placer
dijo: “Cuando se trata de juzgar el placer los hombres no somos jueces
imparciales”.
El Animal Intelectual goza justificando
el placer. Federico el Grande no tuvo inconveniente en afirmar enfáticamente :
“EL PLACER ES EL BIEN MAS REAL DE ESTA
VIDA”.
El dolor más intolerable es el
producido por la prolongación del placer más intenso.
Los jóvenes calaveras abundan como la
mala hierba. El Yo calavera siempre justifica el placer.
El calavera crónico aborrece el
Matrimonio o prefiere aplazarlo. Grave cosa es aplazar el Matrimonio con el
pretexto de gozar de todos los placeres de la tierra.
Absurdo es acabar con la vitalidad de
la Juventud y luego casarse, las victimas de semejante estupidez son los hijos.
Muchos hombres se casan porque están
cansados; muchas mujeres se casan por curiosidad y el resultado de semejantes
absurdos es siempre la decepción.
Todo hombre sabio ama de verdad y con
todo el corazón a la mujer que ha elegido.
Debemos siempre casarnos en la Juventud
si es que de verdad no queremos tener una vejez miserable.
Para todo hay tiempo en la vida. Que un
joven se case es lo normal, pero que un anciano se case es la estupidez.
Los jóvenes deben casarse y saber
formar su hogar. No debemos olvidar que el monstruo de los celos destruye los
hogares.
Salomón dijo: “Los celos son crueles
como la tumba; sus brazos son brasas de fuego”.
La raza de los Animales Intelectuales
es celosa como los perros. Los Celos son totalmente animales.
El hombre que cela a una mujer no sabe
con quien cuenta. Mejor es no celarla para saber qué clase de mujer tenemos. El
veneno griterío de una mujer celosa resulta más mortífero que los colmillos de
un perro rabioso.
Es falso decir que “donde hay Celos hay
Amor”. Los Celos jamás nacen del Amor, el Amor y los Celos son incompactibles.
El origen de los Celos se encuentra en el Temor.
El Yo justifica los Celos con razones
de muchas especies. El Yo teme perder el ser amado.
Quien quiera de verdad Disolver el Yo
debe siempre estar dispuesto a perder lo más amado.
En la práctica hemos podido evidenciar
después de muchos años de observación, que todo solterón libertino se convierte
en marido celoso.
Todo hombre ha sido terriblemente
fornicario.
El hombre y la mujer deben estar unidos
en forma voluntaria y por Amor, más no por Temor y Celos.
Ante la Gran Ley el hombre debe
responder por su conducta y la mujer por la suya. El marido no puede responder
por la conducta de la mujer ni la mujer por la conducta de su marido. Responda
cada cual por su propia conducta y disuelvanse los celos.
El problema básico de la Juventud es el
Matrimonio.
La Joven coquetona con varios novios se
queda solterona porque tanto unos como otros se desilusionan de ella.
Es necesario no confundir el AMOR con
la PASION. Los jóvenes enamorados y las muchachas, no saben distinguir entre el
Amor y la Pasión.
Es urgente saber que la Pasión es un
veneno que engaña a la Mente y al Corazón.
Todo hombre apasionado y toda mujer
apasionada podrían hasta jurar con lágrimas de sangre que están verdaderamente
enamorados.
Después de satisfecha la Pasión Animal,
el castillo de naipes se va al suelo.
El fracaso de tantos y tantos
matrimonios se debe a que se casaron por Pasión Animal, más no por Amor.
El paso más grave que damos durante la
Juventud es el Matrimonio y en las escuelas, colegios y universidades, se
debería preparar a los jóvenes y a las señoritas para este importante paso. Es
lamentable que muchos jóvenes y señoritas se casen por interés económico o
meras conveniencias sociales.
Cuando el Matrimonio se realiza por
pasión animal o por conveniencias sociales o interés económico, el resultado es
el fracaso.
Son muchas las parejas que fracasan en
el matrimonio por incompatibilidad de caracteres.
La mujer que se casa con un joven
celoso, iracundo, furioso, se convertirá en la victima de un verdugo. El joven
que se casa con una mujer celosa, furiosa, iracunda, es claro que tendrá que
pasar su vida en un infierno.
Para que haya Verdadero Amor entre dos
seres, es urgente que no exista Pasión Animal, es indispensable Disolver el Yo
de los Celos, es necesario desintegrar
la Ira, es básico un desinterés a toda prueba.
El Yo daña los hogares, el Mí Mismo
destruye la Armonía. Si los jóvenes y las señoritas estudian nuestra Educación
Fundamental y se proponen disolver el Yo, es claro a todas luces que podrán
hallar la senda del MATRIMONIO PERFECTO.
Sólo Disolviendo el Ego podrá haber
Verdadera Felicidad en los hogares. A los jóvenes y señoritas que quieran ser
felices en el Matrimonio les recetamos estudiar a fondo nuestra Educación
Fundamental y Disolver el Yo.
Muchos Padres de familia celan a las
hijas espantosamente y no quieren que éstas tengan novio. Semejante proceder es
absurdo ciento por ciento porque las muchachas necesitan tener novio y casarse.
El resultado de semejante falta de
compresión son los novios a escondidas, en la calle, con el peligro siempre de
caer en manos del galán seductor.
Las jóvenes y las señoritas deben tener
libertad para hacer sus fiestas en casa.
Las sanas distracciones no perjudican a nadie y la Juventud necesita tener
distracciones.
Lo que perjudica a la Juventud es el
licor, el cigarrillo, la fornicación, las orgías, el libertinaje, las cantinas,
los cabarets, etc.
Las
fiestas de familia, los bailes decentes, la buena música, los paseos al
campo, etc., no pueden perjudicar a nadie.
La mente daña el Amor. Muchos jóvenes han
perdido la oportunidad de contraer matrimonio con magnificas mujeres debido a
sus temores económicos, a los recuerdos del ayer, a las preocupaciones por el
mañana.
El miedo a la vida, al hambre, a la
miseria y los vanos proyectos de la mente se convierten en la causa fundamental
de todo aplazamiento nupcial.
Muchos son los jóvenes que se proponen
no contraer nupcias hasta tanto ho posean determinada cantidad de dinero, casa
propia, coche último modelo y mil
tonterías más como si todo eso fuese la Felicidad.
Es lamentable que esa clase de varones
pierdan bellas oportunidades matrimoniales por causa del miedo a la vida, a la
muerte, al que dirán, etc.,.
Semejante clase de hombres se quedan
solterones para toda su vida o se casan ya demasiado tarde, cuando ya no les
queda tiempo para levantar una familia y educar a sus hijos.
Realmente todo lo que necesita un varón
para sostener su mujer y sus hijos es tener una profesión o un oficio humilde,
eso es todo.
Muchas jóvenes se quedan solteronas por
estar escogiendo marido. Las mujeres calculadoras, interesadas, egoístas se
quedan solteronas o fracasan rotundamente en el matrimonio.
Es necesario que las muchachas
comprendan que todo hombre se desilusiona de la mujer interesada, calculadora y
egoísta.
Algunas mujeres jóvenes deseosas de pescar marido se pintan la cara
en forma exagerada, se depilan las cejas, se encrespan el cabello, se
ponen pelucas y ojeras postizas, estas mujeres no comprenden la psicología
varonil.
El varón por naturaleza aborrece a las
muñecas pintadas y admira la belleza totalmente natural y la sonrisa ingenua.
El hombre quiere ver en la mujer la
Sinceridad, la Simplicidad, el Amor Verdadero y desinteresado, la Ingenuidad de
la Naturaleza.
Las señoritas que quieran casarse
necesitan comprender a fondo la psicología del sexo masculino.