CAPITULO XXIV
LA PERSONALIDAD HUMANA
Un hombre nació en el año 1900, vivió
sesenta y cinco años y murió. Pero, ¿dónde se encontraba antes de 1900 y dónde podrá estar
después de 1965?. La ciencia oficial nada sabe sobre todo esto. Esta es la
formulación general de todas las cuestiones sobre la vida y la muerte.
Aproximadamente podemos afirmar: El hombre muere porque su
tiempo termina. No existe ningún mañana para la Personalidad del muerto.
Cada día es una onda del Tiempo, cada
mes es otra onda del Tiempo, cada año es también otra onda del tiempo, y todas
estas ondas encadenadas en su conjunto constituyen la Gran Onda de la Vida.
El Tiempo es redondo y la Vida de la
Personalidad Humana es una curva cerrada.
La vida de la Personalidad Humana se
desarrolla en su Tiempo, nace en su Tiempo y muere en su Tiempo. Jamás puede
existir más allá de su Tiempo. Esto del tiempo es un problema que ha sido
estudiado por muchos sabios. Fuera de toda duda el Tiempo es la Cuarta
Dimensión.
La geometría de Euclides sólo es
aplicable al mundo tridimensional. Pero el mundo tiene siete dimensiones y la
Cuarta es el Tiempo.
La mente Humana concibe la Eternidad
como la prolongación en línea recta. Nada puede estar más equivocado que este
concepto porque la Eternidad es la Quinta Dimensión.
Cada momento de la existencia se sucede
en el Tiempo y se repite eternamente.
La Muerte y la Vida son dos extremos
que se tocan. Una vida termina para el hombre que muere, pero empieza otra. Un
Tiempo termina y otro comienza. La Muerte se halla íntimamente vinculada al
Eterno Retorno.
Esto quiere decir que tenemos que
Retornar, regresar a este mundo después de muertos, para repetir el mismo Drama
de la Existencia. Más si la Personalidad Humana perece con la Muerte ¿Quién o
qué es lo que Retorna?
Es necesario aclarar de una vez y para
siempre, que el Yo es el que continúa después de la muerte, que el Yo es quien
retorna, que el Yo es quien regresa a este valle de lágrimas.
Es necesario que nuestros lectores no
confundan la Ley del Retorno con la teoría del Reencarnación enseñada por la
Teosofía moderna.
La citada teoría de la Reencarnación
tuvo su origen en el culto de Krishna que es una religión del Indostán de tipo
védico, desgraciadamente retocada y adulterada por los reformadores.
En el culto auténtico original de
Krishna, sólo los héroes, los guías, aquellos que poseen Individualidad
Sagrada, son los únicos que se Reencarnan.
El Yo pluralizado retorna, regresa, más
esto no es reencarnación. Las masas, las multitudes, Retornan, pero eso no es
Reencarnación.
La idea del Retorno de las cosas y los
fenómenos, la idea de la Repetición Eterna, es muy antigua y podemos
encontrarla en la Sabiduría Pitagórica y en la antigua cosmogonía del Indostán.
El eterno Retorno de los Días y Noches
de Brahama, la repetición incesante de los Kalpas, etc., están invariablemente
asociados en forma muy intima a la Sabiduría Pitagórica y a la Ley de
Recurrencia Eterna o Eterno Retorno.
Gautama el Buddha, enseñó muy
sabiamente la doctrina del Eterno Retorno y la rueda de vidas sucesivas, pero
su doctrina fue muy adulterada por sus
seguidores.
Todo Retorno implica desde luego la
fabricación de una nueva Personalidad Humana. Esta se forma durante los
primeros siete años de la infancia.
El ambiente de familia, la vida de la
calle y la escuela,
dan a
la Personalidad Humana su tiente original característico infantil.
El ejemplo de los mayores es definitivo
para la Personalidad infantil.
El niño aprende más con el ejemplo que
con el precepto. La forma equivocada de vivir, el ejemplo absurdo, las
costumbres degeneradas de los mayores, dan a la personalidad del niño este
tinte peculiar escéptico y perverso de la época en que vivimos.
En estos tiempos modernos el adulterio
se ha vuelto más común que la papa y la cebolla, y como es apenas lógico, esto
origina escenas dantescas dentro de los hogares.
Son muchos los niños que por estos
tiempos tienen que soportar llenos de dolor y resentimientos los látigos y
palos del padrastro o de la madrastra. Es claro que en esa forma la
Personalidad del niño se desarrolla dentro del marco del dolor, el rencor y el
odio.
Existe un dicho vulgar que dice: “El
hijo ajeno huele feo en todas partes”. Naturalmente en esto también hay
excepciones, pero éstas se pueden contar con los dedos de la mano y sobran
dedos.
Los altercados entre el padre y la
madre por cuestiones de celos, el llanto y los lamentos de la madre afligida o
del marido oprimido, arruinado y desesperado, dejan en la Personalidad del niño
una marca indeleble de profundo dolor y melancolía que jamás se olvida durante
toda la vida.
En las casas elegantes las orgullosas
señoras maltratan a sus criadas cuando éstas se van al salón de belleza o se
pintan la cara. El orgullo de las señoras se siente mortalmente herido.
El niño que ve todas estas escenas de
infamia se siente lastimado en lo más hondo, ya sea que se ponga de parte de su
madre soberbia y orgullosa , o de parte de la infeliz criada vanidosa y
humillada, y el resultado suele ser catastrófico para la Personalidad Infantil.
Desde que se inventó la televisión se
ha perdido la unidad de la familia. En otros tiempos el hombre llegaba de la
calle y era recibido por su mujer con mucha alegría. Hoy en día ya la mujer no
sale a recibir a su marido a la puerta porque está ocupada viendo televisión.
Dentro de los hogares modernos el
padre, la madre, los hijos, las hijas, parecen Autómatas Inconscientes ante la
pantalla de televisión. Ahora el marido no puede comentar con su mujer
absolutamente nada de los problemas del día, el trabajo, etc., etc., porque
ésta parece sonámbula viendo la película de ayer, las escenas dantescas de Al
Capone, el último baile de la nueva ola, etc., etc., etc.
Los niños levantados en este nuevo tipo
de hogar ultramoderno no sólo piensan en cañones, pistolas, ametralladoras de
juguete para imitar y vivir a su modo todas las escenas dantescas del crimen
tal como las han visto en la pantalla de televisión.
Es
lástima que este invento tan maravilloso de la televisión sea utilizado con
propósitos destructivos. Si la humanidad utilizara este invento en forma
dignificante ya para estudiar las ciencias naturales, ya para enseñar el
verdadero arte regio de la Madre Natura, ya para dar sublimes enseñanzas a las
gentes, entonces este invento sería una bendición para la humanidad, podría
utilizarse inteligentemente para cultivar la personalidad humana.
Es a todas luces absurdo nutrir la
Personalidad Infantil con música arrítmica, inarmónica, vulgar. Es estúpido
nutrir la personalidad de los niños con cuentos de ladrones y policías, escenas
de vicio y prostitución, dramas de adulterio, pornografía, etc.
El resultado de semejante proceder lo
podemos ver en los “rebeldes sin causa”, los asesinos prematuros, etc.
Es lamentable que las madres azoten a sus hijos, les den de
palos, les insulten con vocablos descompuestos y crueles. El resultado de
semejante conducta es el resentimiento, el odio, la pérdida del Amor, etc.
En la práctica hemos podido ver que los
niños levantados entre palos, látigos y gritos, se convierten en personas
vulgares llenas de patanerías y falta de todo Sentido de Respeto y Veneración.
Es urgente comprender la necesidad de
establecer un verdadero equilibrio dentro de los hogares.
Es indispensable saber que la dulzura y
la severidad deben equilibrarse mutuamente en los platillos de la balanza de la
Justicia.
El padre representa la Severidad. La
madre representa la Dulzura. El padre personifica la Sabiduría. La madre
simboliza el Amor.
Sabiduría y Amor, severidad y dulzura,
se equilibran mutuamente en los dos platillos de la Balanza Cósmica.
Los padres y madres de familia deben
equilibrarse mutuamente para el bien de los hogares.
Es urgente, es necesario que todos los
padres y madres de familia comprendan la necesidad de sembrar en la Mente
Infantil los Valores Eternos del Espíritu.
Es lamentable que los niños modernos ya
no posean el Sentido de Veneración. Esto se debe a los cuentos de vaqueros,
ladrones y policías. La televisión, el cine, etc., han pervertido la Mente de
los niños.
La Psicología Revolucionaria del
Movimiento Gnóstico, en forma clara y
precisa hace una distinción de fondo entre el Ego y la Esencia.
Durante los tres o cuatro primeros años
de vida, sólo se manifiesta en el niño
la belleza de la Esencia. Entonces el niño es tierno, dulce, hermoso en todos
sus aspectos psicológicos.
Cuando el Ego comienza a controlar la
tierna Personalidad del niño, toda la belleza de la Esencia va desapareciendo y
en su lugar afloran entonces los Defectos Psicológicos propios de todo ser
humano.
Así como debemos hacer distinción entre
Ego y Esencia, también es necesario distinguir entre Personalidad y Esencia.
El ser humano nace con la Esencia, más
no con la personalidad. Esta última es necesario crearla.
Personalidad y Esencia deben
desarrollarse en forma armoniosa y equilibrada.
En la práctica hemos podido verificar
que cuando la Personalidad se desarrolla exageradamente a expensas de la
Esencia, el resultado es el bribón.
La observación y la experiencia de
muchos años nos han permitido comprender que cuando la Esencia se desarrolla
totalmente sin atender en lo más mínimo el cultivo de armonioso de la Personalidad,
el resultado es el místico sin
intelecto, sin Personalidad, noble corazón pero inadaptado, incapaz.
El desarrollo armonioso de Personalidad
y Esencia da por resultado hombres geniales.
En la Esencia tenemos todo lo que es
propio, en la Personalidad todo lo que
es prestado.
En la Esencia tenemos nuestras
cualidades innatas, en la Personalidad tenemos el ejemplo de nuestros mayores,
lo que hemos aprendido en el hogar, en la escuela, en la calle.
Es urgente que los niños reciban alimento para la Esencia y alimento para la
personalidad.
La Esencia se alimenta con ternura,
cariño sin limites, amor, música, flores, belleza, armonía, etc.
La Personalidad debe alimentarse con el
buen ejemplo de nuestros mayores, con la sabia enseñanza de la escuela, etc.
Es indispensable que los niños ingresen
a primarias a la edad de siete años previo paso por el “Kinder”.
Los niños deben aprender las primeras
letras jugando, así el estudio se hace para ellos más atractivo, delicioso,
feliz.
La Educación Fundamental enseña que
desde el mismo “kinder” o jardín de niños, debe atenderse en forma especial
cada uno de los tres aspectos de la Personalidad Humana, conocidos como
Pensamiento, Movimiento y Emoción. Así la Personalidad del niño se desarrolla
en forma armoniosa y equilibrada.
La cuestión de la creación de la
Personalidad del niño y su desarrollo, es gravísima responsabilidad para padres
de familia y maestros de escuela.
La calidad de la Personalidad Humana
depende exclusivamente del tipo de Material Psicológico con el cual fue creada
y alimentada.
Alrededor de Personalidad, Esencia y
Ego o Yo, existen entre los estudiantes de psicología mucha confusión.
Algunos confunden a la Personalidad con
la Esencia y otros confunden al Ego o Yo con la Esencia.
Son muchas las escuelas
pseudo-esotéricas o pseudo-ocultistas que tienen como meta de sus estudios la
vida impersonal.
Es necesario aclarar que no es la
Personalidad lo que tenemos que disolver.
Es urgente saber que necesitamos
Desintegrar el Ego, el Mí Mismo, el Yo y reducirlo a polvareda cósmica.
La Personalidad es tan sólo un vehículo
de acción, un vehículo que fue necesario crear, fabricar.
En el mundo existente Calígulas, Atila,
Hítleres, etc. Todo tipo de Personalidad por perversa que ella haya sido, puede
transformarse radicalmente cuando el Ego o Yo se disuelve totalmente.
Esto de la Disolución del Ego o Yo
confunde y molesta a muchos pseudo-esoteristas. Estos están convencido de que el Ego es Divino, ellos
creen que el Ego o el Yo es el mismo Ser, la Mónada Divina, etc.
Es necesario, es urgente, es
inaplazable comprender que el Ego o Yo nada tiene de divino.
El Ego Yo es el Satán de la Biblia,
manojo de recuerdos, deseos, pasiones, odios, resentimientos, concupiscencias,
adulterios, herencia de familia, razas, nación, etc., etc., etc.
Muchos afirman en forma estúpida que en
nosotros existe un Yo Superior o Divino y un Yo inferior.
Superior e Inferior son siempre dos
secciones de una misma cosa. Yo Superior, Yo inferior son dos secciones del mismo
Ego.
El ser divinal, la Mónada, el Intimo, nada
tiene que ver con ninguna del Yo. El Ser es el Ser y eso es todo. La razón de
ser del Ser es el mismo Ser.
La
Personalidad en sí misma sólo es un vehículo y nada más. A través de la
Personalidad puede manifestarse el Ego o el Ser, todo depende de nosotros
mismos.
Es urgente disolver el Yo, el Ego, para
que sólo se manifieste a través de la Personalidad la Esencia Psicológica de
nuestro Verdadero Ser.
Es indispensable que los educadores
comprendan plenamente la necesidad de cultivar armoniosamente los Tres Aspectos
de la Personalidad Humana.