CAPITULO XXIX
LA MUERTE
Es urgente comprender
a fondo y en todos los terrenos de la mente, lo que realmente es la Muerte en
sí misma, sólo así es posible de verdad entender en forma integra lo que es la
inmortalidad.
Ver el cuerpo humano
de un ser querido metido en un ataud, no significa haber comprendido el
Misterio de la Muerte.
La Verdad es lo
desconocido de momento en momento. La Verdad sobre la muerte no puede ser una
excepción.
El Yo quiere
siempre, como es apenas natural, un seguro de muerte, una garantía
suplementaria, alguna autoridad que se encargue de asegurarnos una buena
posición y cualquier tipo de inmortalidad más allá del sepulcro aterrador.
El Mí Mismo no tiene ganas de morir. El Yo
quiere continuar. El Yo le tiene mucho Miedo a la Muerte.
La Verdad no es
cuestión de creer ni de dudar. La Verdad nada tiene que ver con la credulidad,
ni el escepticismo. La Verdad no es cuestión de ideas, teorías, opiniones,
conceptos, preconceptos, supuestos prejuicios, afirmaciones, negociaciones,
etc. La Verdad sobre el Misterio de la Muerte no es una excepción.
La Verdad sobre el
Misterio de la Muerte sólo puede ser conocida a través de la Experiencia
Directa.
Resulta imposible
comunicar la experiencia real de la
Muerte a quien no la conoce.
Cualquier poeta
puede escribir bellos libros de Amor, mas resulta imposible comunicar la Verdad
sobre el Amor a personas que jamás lo han experimentado, en forma semejante
decimos que es imposible comunicar la verdad sobre la muerte a personas que no
la han vivenciado.
Quien quiera saber
la Verdad sobre la Muerte debe indagar, experimentar por sí mismo, buscar como
es debido, solo así podemos descubrir la honda significación de la Muerte.
La observación y la experiencia de muchos años nos han
permitido comprender, que a las gentes no les interesa comprender realmente el
hondo significado de la Muerte; a las gentes lo único que realmente les
interesa es continuar en el más allá y eso es todo.
Muchas personas
desean continuar mediante los bienes materiales, el prestigio, la familia, las
creencias, las ideas, los hijos, etc., y cuando comprenden que cualquier tipo de continuidad Psicológica es
vano, pasajero, efímero, inestable, entonces sintiendose sin garantías,
inseguros, se espantan, se horrorizan, se llenan de infinito terror.
No quieren
comprender las pobres gentes, no quieren entender que todo lo que continua se
vuelve mecanicista, rutinario, aburridor.
Es urgente, es
necesario, es indispensable, hacernos plenamente conscientes del hondo
significado de la muerte, solo así desaparece el temor a dejar de existir.
Observando
cuidadosamente a la humanidad, podemos verificar que la mente se halla siempre
embotellada en lo conocido y quiere que eso que es conocido continúe mas allá
del sepulcro.
La mente
embotellada en lo conocido, jamas podrá experimentar lo Desconocido, lo Real,
lo Verdadero.
Sólo rompiendo la
botella del Tiempo mediante la Correcta Meditación, podemos experimentar lo
ETERNO, lo ATEMPORAL, lo REAL.
Quienes deseen continuar
temen a la Muerte y sus creencias y teorías solo les sirven de narcótico.
La Muerte en sí misma nada tiene de aterrador, es algo muy
hermoso, sublime, inefable, mas la Mente embotellada en lo conocido, solo se mueve
dentro del circulo vicioso que va de la credulidad al escepticismo.
Cuando realmente
nos hacemos plenamente conscientes del hondo significado de la muerte,
descubrimos entonces por si mismos mediante la experiencia directa, que la Vida
y la Muerte constituyen un todo integro, uni-total.
La muerte es
deposito de la Vida. El sendero de la
Vida está formado con las huellas de los cascos de la Muerte.
La vida es Energía
determinada y determinadora. Desde el nacimiento hasta la muerte fluyen dentro
del organismo humano distintos tipos de energía.
El único tipo de energía que el organismo humano no puede
resistir, es el RAYO DE LA MUERTE. Este
rayo posee un voltaje eléctrico demasiado elevado. El organismo humano no puede
resistir semejante voltaje.
Así como un rayo
puede despedazar un árbol, así también el Rayo de la Muerte al fluir por el
organismo humano, lo destruye inevitablemente.
El Rayo de la
Muerte conecta al Fenómeno Muerte, con el Fenómeno Nacimiento.
El Rayo de la
Muerte origina tensiones eléctricas muy intimas y cierta nota clave que tiene
el poder determinante de combinar los genes dentro del huevo fecundo.
El Rayo de la
Muerte reduce el organismo humano a sus elementos fundamentales.
El Ego, el Yo Energético, continua en nuestros
descendientes desgraciadamente.
Lo que es la
Verdad sobre la Muerte, lo que es el intervalo entre la Muerte y Concepción es algo que no pertenece al Tiempo
y que solo mediante la Ciencia de la Meditación podemos experimentar.